El Parque Natural del Cap de Creus se consolida como lugar privilegiado para la observación y control de aves marinas

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Pardela mediterránea. El Cap de Creus es uno de los puntos del país con mayor presencia de pardelas, una especie marina de pájaro que encuentra en esta zona un buen lugar de alimentación durante las épocas del año en que se encuentran en las costas catalanas. Sin embargo, este año se han detectado comparativamente pocos ejemplares, tanto de pardela mediterránea (Puffinus yelkouan), con un total de 137 individuos contabilizados, como de pardela balear (Puffinus mauretanicus), con 38 ejemplares. A diferencia de otros años, parece que en 2016 las pardelas se han quedado más al sur. La comparación entre zonas y interanual es uno de los elementos de interés del censo de aves invernantes en el Parque Natural del Cap de Creus, realizado a principios de año.   Este invierno el Cap de Creus se han visto otras aves marinas como el alcatraz (Morus bassanus), con 31 ejemplares, el gavot (Alca torda), con 26 ejemplares, o la gaviota tridáctila (Rissa tridactyla), con un ejemplar, todos ellos hibernando los sectores más orientales de la Punta de Cap de Creus y los alrededores de Cadaqués. Destaca la presencia de un ejemplar de parásito Págalo (Stercorarius parasiticus), especie muy escasa en el Empordà durante el invierno.   Todas estas especies, alcatraces, parásitos, gaviotas tridáctilas, pardelas y alcas, encuentran en el Cap de Creus algunos de los mejores lugares de Cataluña para ser detectados en invierno. El motivo es el importante relieve submarino justo delante de la cabeza, que alcanza más de 1.000 metros de profundidad a poca distancia de la costa. Estas zonas profundas producen afloramientos de nutrientes, que en otros lugares se encuentran a más distancia del litoral, y atraen cetáceos y aves marinas pelágicos.   Tendencia a la baja   La importancia del censo como instrumento de monitorización queda patente al analizar la cifra de gaviotas patiamarillas (Larus michahellis) que, con 834 ejemplares, es la más baja desde que se hacen los censos con la misma metodología en el parque de Cabo de Creus. Desde 2010, las cifras de cada invierno oscilaban entre los 1.186 y los 1.843 ejemplares, llegando a superar, en años anteriores, los 2.300 individuos. Este año ha sido la primera vez que no se ha superado el millar de individuos, consolidando la tendencia a la baja de esta especie en el Cap de Creus durante el invierno.   Las gaviotas patiamarillas son una especie oportunista, que se alimenta sobre todo de desechos que encuentra a vertederos y que hace migraciones de corta duración. El descenso observada en 2016 puede responder a la combinación de cambios en la política de gestión de residuos con circunstancias climáticas de zonas cercanas a Cataluña. El mes de enero fue anormalmente frío en Cataluña, lo que no habría atraído aves migratorias de corta distancia, como los procedentes de Francia, que habrían permanecido en sus áreas de origen. Este tipo de conclusiones se obtienen combinando los resultados del censo del Cap de Creus con el de las Islas Medes y los puertos de Barcelona y Tarragona, lo que permite adquirir una visión más amplia de la situación de las diversas especies.   Otras especies de gaviotas también han estado presentes en el parque natural, como 75 gaviotas reidoras (Larus ridibundus), 25 gaviotas cabecinegras (Larus melanocephalus) y un Larus fuscus (Larus fuscus), además de la ya mencionada gaviota tridáctila y de 56 charranes pico-largo (Sterna sandvicensis), la cifra más elevada de los últimos años de esta especie. También han continuado presentes los cormoranes, con un total de 49 ejemplares de cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo), cifras que parecen indicar una constante y progresiva disminución como invernante, desde los 110 contabilizados en 2010. La disminución de su presencia se mujer en toda Cataluña desde que se aplican medidas de gestión a sus zonas de cría en el Báltico. Otras especies observadas en el litoral en menor número son el somormujo lavanco (Podiceps cristatus), el zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis) y la Gavia arctica (Gavia arctica), todos ellos en la zona de Puerto de la Selva y Llançà.   El censo también ha permitido localizar ejemplares de especies como el ánade real (Anas platyrrhynchos), la garza real (Ardea cinerea), la polla de agua (Gallinula chloropus), el ruiseñor bastardo (Cettia cetti), el martín pescador (Alcedo atthis) o el andarríos chico (Actitis hypoleucos). Todas son de agua dulce y los individuos parecen aprovechar, en pequeños grupos, las balsas que se han formado este invierno en el parque y las desembocaduras de La Valleta y del arroyo de Port de la Selva. Aparte, destaca la observación de tres vuelvepiedras (Arenaria interpres), especie escasa en el Empordà, en la bahía de Cadaqués, y un ejemplar de agachadiza (Gallinago gallinago), un limícola propio de zonas húmedas y no censado anteriormente en período de invernada en el parque.   Finalmente, aprovechando el censo de aves marinas, se ha inspeccionado el litoral del parque, donde se han detectado un mínimo de 3 parejas nidificantes de cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis sp. Desmarest), ya incubando los nidos de Cap Norfeu. Se trata de un pájaro propio del mar mediterráneo que en toda Cataluña cría sólo en litorales rocosos del Empordà y la Selva. También se han observado ejemplares adultos de rapaces, como el búho real (Bubo bubo), el halcón peregrino (Falco peregrinus) y el águila perdicera (Aquila fasciata) en sus territorios de nidificación habituales

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