La infidelidad y el amor.

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La infidelidad (del latín infidelĭtas, -ātis) es el incumplimiento del compromiso de fidelidad En ese sentido, no significa lo mismo que adulterio.

El término fidelidad hace referencia al respeto mutuo entre los miembros de una pareja, en particular al respeto y cumplimiento de un pacto, explícito o implícito, de exclusividad. En este contexto, ser fiel significa pensar en la persona que tenemos al lado, que cuando esa persona nos necesite, estemos ahí para ella, no ocultarle nada respecto de otras personas, sólo tener relaciones íntimas con la persona que hemos decidido compartir al menos ese momento de la vida, es decir, con nuestra pareja.

La aplicación del concepto puede variar según nuestras concepciones, o según la orientación sexual, y se puede hablar de fidelidad en la relación entre un hombre y una mujer, o entre dos hombres, o entre dos mujeres. Por tanto, en su acepción más común, la infidelidad es quebrar ese pacto tácito de mantener relaciones sexuales exclusivamente con la persona que hemos escogido libremente como pareja.

Sin embargo, la palabra “infidelidad” se puede aplicar a la ruptura de cualquier compromiso que hayamos tomado libremente y que, por cualquier circunstancia, posteriormente hayamos decidido quebrantar.

La mayoría de las personas tiende a creer que cuando alguien engaña es porque ha dejado de amar, y esto no es necesariamente así, claro que puede ser que alguien haya perdido el interés por su pareja, y que busque otra relación que le brinde satisfacción y la fuerza que necesita para separarse.

En muchos de los casos la persona no desea separarse de su pareja, la ama y teme que se entere porque le gusta la vida que tiene junto a ella y no la cambiaria por su amante. Cuida que el amantazgo sea secreto, y de alguna manera esta “cuidando a su pareja” pero también se “cuida a si mismo “ para no perderla.

El amor no garantiza la fidelidad, son muchas las personas que aun estando enamoradas de su pareja les han sido infieles, porque el amor no trae por añadidura la fidelidad, eso forma parte de la individualidad de cada quien, de su subjetividad y de su modo de vivir la vida.
Es aquí que tengo que hablar de lo que el amor y el deseo no son la misma cosa, porque el amor se regocija en el vínculo, en la permanencia, a diferencia del deseo que se comporta siguiendo a un impulso, que una vez satisfecho, desaparece para volver a aparecer después, con la misma persona o con otra.

Mientras que el deseo surge de un modo intermitente y busca la satisfacción inmediata, el amor anhela la permanencia en el tiempo, entonces ya no ocurre como el deseo erótico que una vez satisfecho permite la ausencia del otro, hasta que vuelva a surgir el ansia del reencuentro, el amor necesita la presencia del amado ahora , después y si fuera posible para toda la vida…

Decimos que la fidelidad no es un acto natural, sino, el fruto de una decisión, que generalmente se sostiene con gran esfuerzo.

Es mucho mas difícil ser fiel que no serlo, ya que la fidelidad debe enfrentarse a la fuerza del deseo que no se detiene por más que estemos enamorados…

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