Las enfermedades más comunes en otoño

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El regreso a la rutina y la vuelta de los meses de frío traen consigo muchos cambios a los que debemos habituarnos. En cada estación somos más susceptibles de contraer unas enfermedades determinadas, y lo mismo sucede durante los meses otoñales, época en que nuestras defensas bajan y somos vulnerables a la bajada de temperaturas.

 

Sin duda alguna, la enfermedad a la que estamos más acostumbrados es al surgimiento de brotes de gripe y a los resfriados, mucho menos habituales durante la temporada estival. La bajada de nuestras defensas hace que seamos mucho más susceptibles al frío, y con ello a sufrir este tipo de dolencias que merman nuestras capacidades y que incluso imposibilitan el desarrollo normal de nuestra rutina.

 

Es importante evitar, en la medida de lo posible, los cambios bruscos de temperatura, así como situarnos en medio de perniciosas corrientes de aire. La higiene personal es otra medida imprescindible para evitar el contagio: lavarse las manos con asiduidad nos puede ayudar a prevenir estas enfermedades.

 

Otra de las afecciones que es muy común padecer con el regreso a la rutina es la diarrea sintomática. Los niños son los principales afectados, ya que la vuelta al colegio significa sufrir un mayor riesgo de contagio al estar en contacto con otros pequeños, facilitando así la expansión de los virus. Aunque la diarrea no es una enfermedad en si misma, lo cierto es que supone diversas molestias que interrumpen el ritmo de vida normal; además, por regla general, va acompañada de otros síntomas como náuseas, cansancio y calambres estomacales, entre otros.

 

Durante el otoño también estamos más expuestos a la temida depresión (conocida como astenia otoñal). El principal factor que propicia esto es el cambio de horario y la consabida reducción de las horas de luz, que pueden provocar un efecto psicológico de tristeza y abatimiento en las personas. Esto, unido al mal tiempo típico del otoño, facilita la melancolía y un estado de ánimo más apagado y taciturno.

 

Durante la temporada otoñal debemos tener un cuidado especial de nuestra piel; factores como el aumento del frío y de la humedad provocan que nuestra dermis sufra más de lo habitual, dando como resultado la aparición de hongos o dermatitis producidas por sequedad. Es importante, pues, hidratar la piel con asiduidad.

 

Por otra parte, si padeces de problemas del corazón, en otoño debes redoblar las precauciones; este órgano debe hacer un reajuste para adaptarse al nuevo cambio de temperatura, lo cual puede resultar en un desgaste inusitado y en una sobrecarga del sistema cardíaco. Esto puede alterar el funcionamiento normal del corazón, de modo que es importante realizar chequeos regulares o estar atentos a cualquier malestar que pueda surgir.

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